2007/10/29
2007/09/15
Menorca (II)
También merece la pena visitar la discoteca de "La Cova d'en Xoroi" situada en un pueblo dedicado exclusivamente al turismo guiri llamado Cala en Porter, aunque encontramos un restaurante de precios módicos y trato adecuado llamado "La salamandra".
El lugar es alucinante, porque se trata de una disco excavada en la piedra de un acantilado. Es decir, las terrazas dan directamente al mar.
Hay dos ambientes -y dos tarifas-. La de la tarde, chill out, más barata y la de la noche, más disco. Con un buen dj. y 17 eurillos de bolsillo volando, eso sí, con consumición.
Merece la pena, sin duda, por lo original del lugar.
- En cuanto a calas. Según las oficinas de turismo, las mejores son Macarella, Macarelleta -se puede ir andando de una a otra sin problema- y Turqueta. Recomendación: madrugar. La carretera es demasiado estrecha y van demasiados coches.
Sin embargo, la transparencia del agua y la fineza de la arena hacen que merezca la pena.
Macarella es la grande a la que se accede al parking. Macarelleta es la hermana pequeña, en la que se puede hacer nudismo y hay menos suciedad.
También hay más apreturas. Turqueta nos ha quedado pendiente para futuras visitas.
- Tortuga y Faveli, cercanas a Favaritx, con un acceso escondido, son las más solitarias. Algo sucias, porque la gente es como es. Si no fuese por este pequeño detalle, absolutamente geniales.
- Mitjana. La que más me gustó. Muy cerca de Cala Galdana, tiene un parking al que no es demasiado dificil acceder y permite el buceo en los acantalidos cercanos en donde se pueden encontrar bancos de cientos de pequeños peces o peces más grandes dándose paseos en solitario. La luz se va pronto, por lo que se vacía a las 8 en septiembre. Al lado hay mesas de picnic siempre pilladas por familias locales.
- Binimel.la y Pregonda al norte. Muy recomendables, si no esán llenas de medusas, como nos las encontramos nosotros. Por lo demás estupendas.
- Son Bou. Creo que la mayor playa de la isla.
Con todos los servicios, y posiblemente lo más parecido a una playa en el sentido tradicional de la palabra -con sus señoras, niños, patines y la salchica gigante arrastrada por lancha motora-.
- Calas de Binibequer, Binisafuller y Binindali. Pequeñas, pero muy recomendables cuando el aire viene del norte.
Pues eso es todo. A esperar al siguiente viaje, y a deprimirnos con el día a día, que es lo que toca. Hasta pronto.
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zorro rojo
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Menorca (I)
Nunca había estado en las islas hasta este año. Ese era un déficit que me había propuesto superar cuanto antes. Si hace poco escribí sobre el viaje a la canaria isla de La Palma, ahora le ha tocado el viaje a Menorca.
Lo cierto es que estas dos islas no tienen nada que ver una con la otra. De hecho, estoy convencido de que se trate de dos de las islas más alejadas en muchos aspectos de este país. Mientras que la Palma es una isla cuya economía depende aún mayoritariamente de la agricultura y del turismo de mochila y acampada, Menorca es una isla que depende totalmente del turismo a saco, con todo lo que ello conlleva. En ambas pueden encontrarse calas vírgenes, pero mientras en la canaria son de piedra volcánica y pueden hallarse vacías, en la balear serán de fina arena blanca y se encontrarán generalmente atestadas de gente.
Ninguna es mejor ni pero, solo a cada cual le gustará visitar un tipo u otro.
Vamos ya con las fotos y a comentar lo visto. Por lo pronto, hemos estado una semana, y ese tiempo no es suficiente para conocer la totalidad de la isla, por lo que se intuye otra futura visita.
De entre lo visto, destacaría dos grupos. Por un lado, los sitios que hay que ver, y por otro, las calas que hay que visitar.
Sitios:
- Mahón o Mao. La capital de la isla es una pequeña ciudad con una bahía totalmente gigantesca y que le sirve como puerto. Es muy curioso porque debido a la alargada forma de la misma, la ciudad crece en sus laterales, como si de un río se tratase. Los barcos se encuentran junto al muelle durante kilómetros de costa, y sorprende encontrar yates deportivos, o un poco más adelante veleros, junto a pesqueros, algún crucero o incluso algún petrolero.
El calado de la bahía es tremendamente profundo, lo que asombra cuando se llega en el ferry, que da la impresión que va a quedar calado en cualquier momento, por la proximidad que llega a tener con rocas que se ven desde la cubierta del barco con gran nitidez. Al final sin embargo, y tras el abordaje del barco por parte del práctico del puerto, los barcos consiguen llegar al muelle sin problemas.
Ha coincidido durante nuestra visita que se celebraban las fiestas de Gracia en la capital, que cierran el ciclo de fiestas patronales veraniegas en la isla. El plato fuerte de las mismas son los caballos, que pasean entre el público y de vez en cuando y a la orden de sus jinetes, se encabritan sobre los sorprendidos espectadores. La gente del lugar se abalanza sobre los animales y los empujan con el fin de evitar golpes indeseados sobre las cabezas del público. Las fotos que se muestran a continuación fueron tomadas por mi colega Manolo con mi cámara, jugándose la integridad. De hecho se llevó de recuerto la marca de la pezuña de uno de estos bichitos en la espalda.
Una vez guardados los animalitos, se forma un fiestón increible gracias a la cantidad de peña y a la banda municipal que toca temas bakalatas con intrumentos convencionales... increiblebleble...
- Ciudadela o Ciutatella. La antigua capital de la isla tiene un casco antiguo impresionante, con edificios antiguos mezclados con nuevos en perfecta concordancia.
Tiene la mejor zona de tiendas para llevarse un recuerdo de las que encontramos en toda la isla.
El ayuntamiento se puede ver desde el puerto y se encuentra en una plaza con obelisco muy chula.
El puerto, recuerda al de Mahón, pero en miniatura.
- Fornells. Aquí hay que ir a comer al menos un día. Nosotros lo hicimos por recomendación en "El Pescador", donde un camarero andaluz y otro argentino nos hicieron pasar un rato increible, mientras degustabamos productos del mar. Sirven aquí la caldereta de langosta a 60 eurillos el plato, para el que se atreva.
Para bajar la comida, se puede pasear hacia la torre que preside la ciudad y deleitarse con las vistas de los acantilados de entrada a su bahía:
o de la costa hacia el Oeste, hacia Cavallería:
- Binibequer, el Pueblo de pescadores. Calles angostas y blancas en un auténtico laberinto.
Una autentica maravilla de pueblo original.
Con detalles a disfrutar.
- Los faros. Visitamos dos. Cavallería:
con una cueva a su lado cuyo final va a dar directamente sobre el acantilado. Mejor entrar con linterna...
Y Favaritx en un estado de conservación estupendo y flaqueado de acantilados de espuma blanca.
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